Vestir territorio, memoria y belleza

Argentina no es una sola. Es muchas. Y todas laten en los hilos que la recorren. En Araucaria, cada prenda busca ser más que un objeto: una forma de narrar el país. Desde las raíces que hunden sus saberes en el tiempo, hasta las manos que hoy siguen tejiendo con paciencia, memoria y fuego interior.

Mucho antes de que existiera la palabra “Argentina”, las comunidades originarias del noroeste ya hilaban la fibra de los camélidos andinos con técnicas que hoy seguimos honrando. Las culturas diaguita, omaguaca, mapuche y quechua dejaron en sus tejidos símbolos, geometrías, calendarios, relatos. Una textilería viva que fue lenguaje, ritual, abrigo y territorio.

Ese legado continúa en cada sabio y sabia de corazón que forma parte de Araucaria: herederos de una línea textil que no se cortó, que respira, que resiste y nos regala su belleza.

La identidad como trazo

Una ruana no es solo una ruana. Un poncho no es solo una prenda. En el norte argentino, el poncho fue símbolo de protección y dignidad; en la Patagonia, refugio frente al viento; en la llanura, parte del cotidiano criollo.Cada uno tiene su forma, su color, su peso, su historia.

En Araucaria, esas formas se reinterpretan. No como copia, sino como homenaje vivo. Se eligen colores que evocan el adobe, el maíz, la piedra; bordados que dialogan con lenguajes simbólicos; nombres que no temen decir “esto es argentino”.

Argentina como inspiración: geografía, tiempo y alma

Nuestras piezas surgen del paisaje: de la puna, del silencio cordillerano, del pasto alto del sur, del aroma a los campos áridos. Pero también de un tiempo argentino: un tiempo donde las cosas se hacían con las manos, donde la belleza no era inmediata, sino que se cultivaba.

El país que inspira a Araucaria no es el de la prisa, sino el de lo esencial. Ese que aún persiste en una ronda de mate, en un caballo al paso, en un telar que susurra sabiduría.

Tejer es pertenecer

 

Vestir Araucaria es vestir una historia. Una que no busca idealizar, sino honrar. Argentina está en nuestras prendas porque está en quienes las crean. Y porque creemos que cada chal, ruana o poncho puede ser también un acto de identidad: una manera de abrazar lo que somos.